LISBOA, LA CAPITAL MÁS DESEADA

Después de la tormenta viene la calma. Así es como se dice en este país de mareas y marineros del sur de Europa, que otrora encabezó la época de los descubrimientos, recaudando fortunas. Ese tiempo ya pasó y, después de haber atravesado un largo período de crisis financiera que impuso la intervención del FMI y el Banco Central Europeo, actualmente Portugal está atravesando una nueva era de recuperación y rehabilitación, y también de descubrimiento propio.

Además del turismo, que ha sido claramente una palanca importante para la economía portuguesa, el mercado inmobiliario también ha servido para cimentar esta economía que ha sabido daptarse y abrir sus puertas a los inversores extranjeros de todo el mundo. Además de los conocidos atributos, como son la tradición, la cultura, la gastronomía, el clima, la estabilidad y muchos más, lo que atrae a estos inversores son las ventajas fiscales. Los inversores con ciudadanía fuera de la UE están cubiertos por el programa “Golden Visa” que, con inversiones en bienes raíces superiores a los 500.000 euros, permite disfrutar de una visa que da acceso libre a la zona Schengen, con el único requisito de permanecer en Portugal durante una semana al año.

Aquellos con nacionalidad de la UE no requieren un visado; para ellos, el Estado portugués firmó acuerdos con algunos países para residentes no habituales cuyo enfoque radica en considerables ventajas fiscales. Es así que las ciudades portuguesas están acogiendo a muchos inversores que operan en el mercado inmobiliario y turístico, como también a pequeños inversores, o inversores puntuales que buscan, más allá de la inversión, un buen lugar para habitar y, sobre todo, ¡para vivir! Lisboa, Oporto y Algarve son los centros de mayor atracción porque en ellos se encuentra la mayor parte de la actividad financiera y económica del país. Sin embargo, no podemos dejar atrás a otras ciudades que comienzan a tener reconocimiento internacional, tales como Évora, Aveiro, Coimbra, entre otras, que sin duda son una oportunidad para los inversores más osados. Lisboa es la capital y, por lo tanto, es la ciudad más costosa; sin embargo, logra ser competitiva comparada a otros destinos de la UE, con precios alrededor de 2.500€ a 3.000€ /m2, lo cual, en el panorama europeo, hace que sea la capital más asequible y con mejor relación de calidad de vida/ precio. Al hablar de posibles inversiones, se pueden elegir diversas vertientes. La compra para arrendamiento es una de ellas y aprovecha la escasez existente en el mercado de alquiler con el claro aumento de la demanda por determinadas zonas, lo cual podría ser una oportunidad. Sin embargo, hay que prestar atención a la legislación portuguesa, que sigue siendo bastante protectora de los derechos del inquilino, por lo cual diría que el factor crítico para tener éxito en este mercado de arrendamiento será la selección del inquilino. Los agentes inmobiliarios locales pueden ser de gran ayuda siempre que se desee probar este tipo de inversión, pero también se puede optar por el arrendamiento a corto plazo, transformando las propiedades que se adquieren en alojamientos locales, lo cual ha demostrado tener una alta demanda turística.

En este momento, este tipo de inversión prolifera en las ciudades más turísticas del país (Lisboa / Oporto) y es una inversión bien recibida porque, además de ser rentable, promueve el turismo, que es vital para la economía de Portugal. Si sólo se desea especular, en este momento estamos en una fase de aumento de precios debido al reciente período de exceso de oferta de inmuebles (últimos 5 años), y porque no se ha construido prácticamente nada nuevo en Portugal, lo que quiere decir que, con el aumento del ritmo de ventas de los últimos años, se ha producido un cambio de tendencia con la casi repentina escasez de productos en gran parte del país. La entrada de inversión extranjera con la adquisición de bienes raíces ha conducido a un incesante aumento de precios no estacionario, por lo tanto, todavía se puede comprar hoy y vender mañana. Pero, atención: siempre hay que hacerlo con una perspectiva a corto plazo, y habrá que tener siempre en cuenta el factor de localización para la inversión porque, en mi opinión, la escasez es selectiva: es decir, no existen pocos inmuebles, lo que existe es pocos inmuebles en lugares deseables.

Por último, y desde el punto de vista del desarrollo de bienes raíces, específicamente construcciones nuevas y restauración, claramente la escasez es evidente y en diversos lugares del país, por lo cual quien tenga la estructura y la capacidad para construir o restaurar edificios existentes también encontrará una buena forma de inversión, así que una vez más, y aquí más que en ninguna otra parte, el consejo de los agentes inmobiliarios locales será esencial. Para concluir, puedo decir que Portugal encontró en una crisis financiera la fórmula para reinventarse, promoviendo uno de los sectores más importantes que siempre tuvo, el turismo, combinándolo con la inversión inmobiliaria, creando atractividad con la promoción de ventajas fiscales y, mucho más allá de los impuestos, creando la posibilidad de acceso a la movilidad para los extranjeros que no tengan nacionalidad europea y que quieran o necesiten movilizarse dentro del viejo continente.

Es ocasión para decir: ¡Sean bienvenidos!

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