“Adaptación al cambio. Desafíos y oportunidades,” testimonio de Manuel Rodríguez Antón

 

Hay una frase sobre el mundo animal atribuida a Charles Darwin que se aplica perfectamente al mundo profesional y empresarial: «Las especies que sobreviven no son las más fuertes, las más rápidas ni las más inteligentes, sino las que se adaptan mejor al cambio».

Si tenemos en cuenta que la economía funciona por ciclos, con mayor o menor intensidad y duración, y que, por otra parte, la sociedad está en constante transformación, resulta evidente que las empresas, desde la más pequeña hasta la más grande, están sujetas a continuos cambios motivados por sus propias expectativas de futuro o la evolución del entorno y tienen que estar preparadas para adaptarse con rapidez a dichas transformaciones y no quedarse atrás en el mercado.

La intermediación inmobiliaria, como es natural, no resulta ajena a estos cambios. Basta retroceder veinte años, incluso menos, para verificar el cambio tan radical que se ha producido en el sector. La aparición de nuevos competidores, la transformación digital, la profesionalización y la evolución de la sociedad son algunas evidencias de esas transformaciones que se han producido y que seguirán dándose. Las crisis financiera e inmobiliaria (2008-2014) acentuaron todavía más dicho cambio y generaron una nueva realidad en el sector, muy diferente a la de años anteriores.

El gran desafío para cualquier profesional de la intermediación inmobiliaria es cómo acompañar y adaptarse a los cambios y tendencias que inevitablemente se producen en el mercado prestando siempre un servicio de excelencia y, consecuentemente, haciendo negocio. En mi opinión, para ser un buen mediador o agente inmobiliario hay que cumplir algunos requisitos. Estos seis son imprescindibles:

  1. Estar motivado: para tomar decisiones, superar obstáculos, aprender todos los días, definir y alcanzar los objetivos que nos proponemos.
  2. Recibir formación: en un mundo en constante cambio, la formación continuada resulta fundamental para mantenernos actualizados y mejorar nuestro desarrollo profesional. En el mercado hay una excelente oferta de formación inmobiliaria que debemos aprovechar.
  3. Estar informado: tenemos que conocer el mercado de la zona geográfica en la que trabajamos y compartir experiencias y negocios con otros compañeros. Debemos conocer precios por zona, qué producto hay para la venta y qué se vende más en cada momento, pero también hemos de tener información de otros mercados, los próximos al nuestro y también los más evolucionados, pues al final formamos parte de un mercado global. Solo así lograremos entender las tendencias y lo que está por venir.
  4. Tener capacidad de anticipación: si estamos motivados, formados e informados, estaremos más preparados para descubrir nuevas oportunidades de negocio y ponerlas en práctica. Tenemos que intentar estar siempre un paso por delante de nuestros competidores.
  5. Ser resiliente: las dificultades y los contratiempos forman parte de nuestra actividad y debemos ser capaces de superarlos sacando conclusiones positivas y tomando decisiones.
  6. Disfrutar de nuestro trabajo: tenemos que estar apasionados por lo que hacemos y disfrutar haciéndolo sin que resulte monótono ni pesado. Eso se transmite y nuestros clientes lo valoran muy positivamente.

El mercado inmobiliario está en constante proceso de renovación y cambio, unas veces para mejor y otras no, y siempre surgirán oportunidades de negocio; quien mejor se adapte en cada momento estará más capacitado para aprovecharlas.

 

MANUEL RODRÍGUEZ ANTÓN, CONSULTOR EN CANALES ALTERNATIVOS Y NEGOCIOS

CORPORATE DE CENTURY 21 IBERIA