No seas un «early adopter»

 

El tema de la tecnología invade transversalmente a todo el mercado inmobiliario, por eso, es importante reflexionar cómo nos sirve hoy y cómo continuará sirviendo a las personas en el futuro.

Una vez más a escala mundial el evento Web Summit permite la oportunidad única de conocer en un solo lugar todo lo que la tecnología nos puede ofrecer a través de un sinfín de startups que, totalmente convencidas de ello, se asumen como descubridoras de la pólvora porque ofrecen todo con mayor rapidez, simplicidad y prácticamente sin intervención humana.

La verdad es que la oferta muchas veces se centra en el producto (tecnología), cuando debería pensar en las personas. Al fin y al cabo son ellas las que determinan su éxito. Es importante reflexionar y contar el número de proyectos presentados el año pasado y que hoy ya no se encuentran entre nosotros para entender que la tecnología no es solo una excelente App. Para quien trabaja diariamente en el mercado inmobiliario y que considera la innovación un punto importante para diferenciarse y no perder el liderazgo de su mercado, sea cual sea, me atrevo a replicar dos frases que oigo mucho en Estados Unidos, uno de los mercados más evolucionados del mundo:

 

“No seas un early adopter

Este término caracteriza a las personas que adoptan la tecnología antes de ser comprobada por la mayoría del mercado, antes de democratizarse. Puede ser una estrategia interesante de diferenciación para algunos, pero al mismo tiempo, de elevado riesgo, porque imagina que tu empresa adopta una tecnología que realmente marque la diferencia ¿estará el mercado preparado?, ¿tu cliente aceptará? Por ejemplo los procesos pueden ser transformados, pero ¿será posible realizar toda la parte documental sin recurrir a ningún tipo de papel? Existen de hecho procesos que ya no lo necesitan, pero muchos otros tendrán de adaptarse más lentamente, porque, a pesar de ser ágiles, tienen que, sobre todo, seguir el ritmo de sus usuarios.

Yo creo en la tecnología, pero defiendo que la tecnología solo tiene sentido cuando es reconocidamente útil, creíble y transformadora de hábitos que facilitan el día a día de las personas.

 

«No trabajes para la tecnología, haz que la tecnología trabaje para ti»

Cuando decidas invertir en tecnología, pregúntate ¿es útil?, ¿es creíble?, ¿facilita la vida de mi cliente y de mi equipo?, ¿está disponible y es accesible a todos, principalmente a mi cliente o usuario?

Si la respuesta es positiva en todos los puntos, estás en el buen camino, pero incluso así deberás echar cuentas sobre sus beneficios en función de tu inversión. Las nuevas tecnologías disponibles muchas veces son caras porque no están democratizadas, y en la mayoría de los casos requieren un fuerte desarrollo e inversión de capital (humano y financiero), muchas veces sin saber cuándo llegará y si llegará. Para tomar la decisión, reflexiona si estás ante una empresa que tiene esa capacidad, si no, el riesgo podrá recaer sobre ti.

La estrategia de mi empresa, desde que existe, ha sido una constante apuesta por la innovación de contenidos y ahora también por la tecnología. Considero siempre la capacidad de adaptación y aceptación por parte de mi mercado (clientes, usuarios, proveedores y socios) y verifico siempre la fiabilidad de lo que les estoy entregando, sea a nivel tecnológico, financiero, y sobre todo en cuanto a contenido relevante, para que no inviertan en algo que mañana no tenga sentido y pueda incluso no existir.

 

Tecnología sí, pero recuerda: ¡Este negocio es de personas para personas!