30 de mayo, 2019

REHABILITAR PARA VENDER

Massimo Forte

Cuando existe un Inversor, un Mediador y algunos Productos identificados para satisfacer una potencial venta, parece que la ecuación tiene solución inmediata. Sin embargo, hoy en día eso no es suficiente para que una transacción se concretice y mucho menos para fidelizar a un cliente. El consultor inmobiliario tiene que estar dotado de muchas herramientas para saber aconsejar y responder, pues solo así puede ascender al nivel de decisión y muchas veces por el Inversor.

La parte positiva es que un consultor no tiene que ser arquitecto, ingeniero, abogado o gestor para hacerlo. Basta ser consciente de quiénes son los mejores y elegir caminar con ellos.

“¿Cuánto me va a costar y por cuánto podré vender?”Esta es la pregunta que cualquier inversor nacional o extranjero se cuestiona, y cuando hablamos de invertir en inmobiliario, las respuestas podrán no ser tan lineares como lo eran en el pasado. ¡El Presenteexige información y conocimiento!

Vamos a entender por qué:

La mayor parte de los edificios del centro histórico de los principales núcleos urbanos portugueses (Lisboa y Oporto), que atraen los focos de este palco que es la Ciudad y el Inmobiliario en cuanto activos financieros, son edificios de principio del siglo XX. Estos, además de estar abandonados, están condicionados a las herencias de la arquitectura de la época: áreas pequeñas, habitaciones y salas que se comunican entre sí, muchas de ellas interiores, largos pasillos estrechos, servicios (que en otros tiempos eran “pilas”) localizados en terrazas que hoy en día están cerradas y carecen de todo sentido estético. Puntualmente aparecen intactos algunos elementos de los materiales de esa época, como el suelo de tarima laminada, la sillería que enmarca las ventanas y fachadas, los azulejos originales y el diseño de las puertas, que normalmente despiertan el lado emocional de los clientes que quedan encantados con todos los pormenores de lo que llaman La Arquitectura Original de Lisboa.

La localización puede ser perfecta y parecer que será suficiente hacer obras, pero la línea que separa un retorno bajo a medio plazo de un retorno alto o muy alto en un corto plazo, es la respuesta a la pregunta: “¿Qué obras?”

¿Será suficiente renovar los materiales? ¿Actualizar la canalización y la electricidad y cambiar la carpinterías? ¿Cuánto cuesta esa operación? ¿Qué público va a querer comprarlo? Y sobre todo… ¿por cuánto?

El primer paso para que la inversión pueda salir bien será no decidir todo esto uno solo, sino contar con el apoyo de terceros.

Es exactamente aquí donde surge la necesidad de la aportación de un arquitecto y de una empresa de construcción, que en conjunto puedan ayudar a la pregunta principal de quien va a invertir.

 

1º. ¿CUÁL ES EL PERFIL IDEAL DE QUIEN VA A HACER EL PROYECTO DE REHABILITACIÓN?

No tiene por qué contar con el nombre más conocido de la arquitectura, lo importante es que sea un profesional con experiencia: no solo en el arte de definir un buen diseño que le ayude a encontrar la tipología ideal de su inversión, sino que también sea conocedor de la realidad constructiva de los edificios de esta época, de las soluciones que debe emplear al intervenir en ellos, del coste de estas soluciones. También deberá tener una noción de la realidad del mercado inmobiliario, no solo en cuanto a las tendencias arquitectónicas, sino también en cuanto a la diversidad del público objetivo a quien las soluciones están dirigidas: casas para vender, casas para alquilar, casas destinadas a familias o al sector del turismo.

Hoy en día el mercado cuenta con empresas que complementan su servicio con la parte de la arquitectura y también el componente de la obra, donde esta alianza, pensada de raíz, permite a la vez ahorrar mucho tiempo y economizar recursos en búsqueda de las mejores soluciones.

 

2º. LA IMPORTANCIA DEL LAYOUT

Cuando se habla del “potencial” de una casa, nos referimos al hecho de que el inmueble tenga algo que le diferencie o le distinga. Teniendo eso en cuenta, un análisis cuidado de las posibilidades puede marcar la diferencia. Podemos tener un apartamento de 2 habitaciones que se puede transformar en un bellísimo apartamento de un solo espacio, con suitey closet, o en 3 habitaciones de áreas más pequeñas, que responda de forma funcional a las necesidades del mercado en la zona, sin perder la dignidad en la forma como se distribuye su espacio. La asertividad de la distribución del espacio en cuanto a la localización, al contexto del inmueble y a las posibilidades de la planta son aspectos determinantes cuando se redefine un producto que se quiere vender.

 

3ª. LA ELECCIÓN DE LOS MATERIALES MÁS ADECUADOS VERSUS EL TIEMPO Y EL VALOR DE VENTA

No hay segundas oportunidades para causar una primera buena impresión. Con las casas pasa lo mismo. La emoción vende y quien trabaja en el sector siente eso todos los días. Saber elegir aquello que despierta y capta la atención del cliente es saber acelerar el tiempo de venta y saber aumentar el valor del retorno.

Con pocas diferencias en el valor de la inversión inicial, podemos conseguir elegir bien, elegir mal o hacer la elección ideal. Por eso, lo único que debes elegir es la persona a quien entregas la tarea de dar identidad a tu producto.

 

4ª LA DECORACIÓN EL JAQUE MATE DE LA VENTA

Es más común de lo que pensamos, es fácil encontrar personas que, incluso después de visitar y sentir el espacio, tienen dificultad en imaginar cómo pueden decorarlo, rellenarlo y adecuarlo según sus necesidades, deseos y gustos.

Apostar en la decoración es anticipar y hacer realidad un conjunto de posibilidades. Es abrir ventanas, revelar sueños ocultos, recrear una nueva vida. Cuando el arquitecto que diseña la distribución del espacio, elige los materiales, también gana esa oportunidad, gana el poder de hacer que todo encaje desde el inicio, y cuando eso sucede: JAQUE MATE, ¡el producto se vende!

 

Patrícia Duarte

Arquitecta,

Sigmabuild

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